Hay historias que se escriben para contar lo que una persona ha hecho. Esta nació por una razón diferente: intentar comprender cómo llegué a ser quien soy y, especialmente, cómo aprendí lo que hoy deseo enseñar.
Aprender para vivir y vivir para enseñar: Biografía de una formación diversa nació inicialmente como un ejercicio autobiográfico dentro de mi proceso de formación pedagógica. Sin embargo, mientras avanzaba en su escritura comprendí que estaba haciendo algo diferente a reconstruir una sucesión de fechas, lugares, estudios y trabajos.
Estaba tratando de reconstruir mi propia educación.
Y descubrí que una parte muy importante de ella había ocurrido fuera de un salón de clases.
Aprendí de mi familia y de mis primeros maestros. Aprendí de la educación religiosa y de los jesuitas. Aprendí de la disciplina militar y de la tecnología. Aprendí programando computadores, trabajando, equivocándome y comenzando nuevamente. Aprendí siendo inmigrante, viviendo y trabajando con personas de diferentes países, culturas y maneras de pensar. También aprendí de los momentos difíciles, de la enfermedad, de las pérdidas y de aquellas circunstancias que obligan a una persona a detenerse y preguntarse qué quiere hacer con el tiempo que todavía tiene por delante.
Por eso esta no pretende ser solamente la biografía de un ingeniero de software.
La tecnología ocupa un lugar importante en mi historia porque ha estado presente durante buena parte de mi vida, pero estas páginas hablan principalmente de otra cosa: de la formación de un ser humano.
Cuando escribí el texto original elegí como epígrafe unas palabras de Paulo Freire:
“Nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan entre sí con la mediación del mundo.”
Con el tiempo comprendí cuánto representa esa idea lo que intento contar.
Mi formación no surgió solamente de maestros o instituciones educativas. También surgió de las personas que encontré, de los países donde viví, de las culturas que conocí, de los trabajos que desempeñé, de las dificultades que enfrenté y de las experiencias que la vida puso frente a mí.
Cada una de ellas fue, de alguna manera, una experiencia educativa.
Cada persona pudo enseñarme algo.
Cada lugar modificó un poco mi manera de mirar el mundo.
Cada dificultad me obligó a aprender algo que probablemente no habría aprendido de otra forma.
Y cada etapa fue construyendo al niño, al estudiante, al marinero, al inmigrante, al programador, al profesional y al hombre que, después de varias décadas dedicado principalmente a la tecnología, decidió prepararse para entrar a un salón de clases como docente.
Quizás por eso el título terminó teniendo tanto sentido para mí:
Aprender para vivir y vivir para enseñar.
Durante buena parte de mi vida aprendí porque necesitaba hacerlo. La tecnología cambiaba, los países cambiaban, los trabajos cambiaban y las circunstancias también. Aprender era una manera de adaptarme, avanzar y, muchas veces, comenzar otra vez.
Ahora quiero que una parte de todo aquello que aprendí pueda servirles a otros.
No porque considere que mi vida sea un ejemplo que deba seguirse.
He cometido errores. He tomado buenas y malas decisiones. He tenido éxitos y fracasos. He cambiado de opinión muchas veces y espero seguir haciéndolo cuando encuentre mejores razones para pensar de otra manera.
Precisamente allí encuentro el valor de contar esta historia.
Una vida no necesita ser perfecta para poder enseñar algo.
De una biografía académica a una serie para este blog
El documento que dio origen a estos textos fue escrito inicialmente como un extracto autobiográfico relacionado con mi formación pedagógica. Hoy he decidido darle una segunda vida y publicarlo en este blog.
No como un libro colocado de una sola vez frente al lector, sino como una serie de historias.
Desde el Capítulo Cero, “Antes de mi primer latido”, hasta el Capítulo 9, “La última subida al Everest”, iré publicando cada capítulo como un artículo independiente, conservando el sentido de la obra original pero adaptándolo a una lectura más natural en este medio.
Algunas historias ocurren en Colombia.
Otras, lejos de ella.
Algunas hablan de educación.
Otras parecen hablar de computadores, barcos, inmigración, trabajo, viajes o enfermedad.
Pero todas tienen algo en común:
en todas estaba aprendiendo.
Muchas veces sin darme cuenta.
Por qué compartirla ahora
Estoy llegando a una etapa de mi vida en la que la pregunta más importante ya no es solamente cuánto más puedo aprender.
La pregunta es:
¿Qué puedo hacer con todo lo aprendido?
Mi respuesta está cada vez más relacionada con la educación.
Después de décadas vinculadas con el desarrollo de software y la tecnología, he decidido prepararme también como docente. No para abandonar lo que he sido, sino para darle continuidad.
Porque hoy creo que enseñar no consiste simplemente en transmitir conocimientos.
Los conocimientos cambian.
La tecnología cambia.
Las herramientas que hoy consideramos indispensables algún día serán reemplazadas por otras.
Pero hay aprendizajes que permanecen: la curiosidad, la disciplina, el respeto por los demás, la capacidad de pensar, de adaptarse, de levantarse después de un fracaso y de continuar aprendiendo.
Eso es lo que realmente quisiera compartir.
El epílogo de la biografía resume esta idea mejor que cualquier descripción profesional que pudiera escribir sobre mí:
Esta nunca fue realmente una historia sobre un programador o sobre computadores.
Es una historia sobre la curiosidad.
Sobre la disciplina.
Sobre la capacidad de comenzar nuevamente.
Sobre comprender que cada ser humano puede enseñarnos algo.
Y sobre mi convicción de que la educación continúa siendo una de las herramientas más poderosas que tenemos para transformar una vida.
Si mi propia historia demuestra algo, quizás sea algo muy sencillo:
el mundo puede cambiar profundamente a una persona cuando esa persona nunca deja de aprender.
Por eso he decidido compartir estas páginas.
No para contarles quién fui.
Sino para intentar comprender, junto con ustedes, todo aquello que me fue formando para llegar a ser quien soy hoy y quien todavía espero llegar a ser.
Bienvenidos a Aprender para vivir y vivir para enseñar: Biografía de una formación diversa.
Esta es mi historia.
Pero, sobre todo, es la historia de mi educación.
Jorge Arturo Sarria Cobo
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